Eres esa
suave y ardiente sensación
que entro
por mis venas, calo mis huesos
y me penetro
en profundidad…
Calor incesante,
que tu sacaste de mí…
Ardes y
dejas al máximo grado mi cuerpo,
que no se
contiene y no se controla a tu pasión;
Llevándome
al éxtasis de la locura de una noche…
Tus besos
que contienen mi sabor;
sabor que yo
te he dado con el fuego de tu cautivación…
Tus manos
que tímidamente recorrieron por mi cuerpo,
y yo sacando
tu furia interior…
Te reconozco
en el fuego,
con mi aire
que te enciende…
Y fuimos llamas sin control…
El fuego era
incesante,
pero el día
lo controlo…
En la
distancia me quedo,
con esa
llama que me quemo…

Es un poema muy intenso y erótico. Muy apasionado todo. Me gustó.
ResponderEliminarGracias Sebastian y si, es intenso y erótico...
Eliminar