Efímero y Dios te creo,
me trajiste dulces amarguras
y felicidad…
Infaltable en el año,
pero apasionado, porque me
traes la primavera
y me llenas de color mi
estado de ánimo…
Lo conocí en septiembre,
fueron hermosos encuentros;
me quedo con ellos, aun los
siento, porque son recientes…
¿Describirte? ¿Cómo?,
las palabras se me pueden tornan
superfluas…
Fuiste cálido e inefable,
y me he rendido a pesar de
que fuimos inmensurables…
No sé si decirte, amor mío;
como a veces tú me decías…
Sólo sé que no nos
pertenecemos,
pero nos tuvimos…
Ahora ya te vas, mi
septiembre
¿Y qué quedará de ti, de lo
que hubo me pregunto?
Y te respondo, todo…
Hasta la más sutil caricia,
y el recuerdo de un suspiro angustioso,
pero anhelado y lleno de
calor…
Sin duda dejas huellas,
y la marca más deseada
con tu sonrisa que me enloqueció…
