cuando me decías al oído
¡quédate conmigo!
Pasábamos la noche juntos
y nos queríamos por largas horas.
Me gustaba tu ternura
y la forma en que me tratabas
cuando tus manos me acariciaban…
Mi cuerpo,
se estremecía con tu calor;
me quitabas del frío
y sentía que eras parte de él.
Eras importante,
porque fuiste el primero que logro descubrirme,
que logro conquistarme sin tener miedo.
¡Tanto amor!
sentía cuando estuviste dentro de mí,
dejé que fuéramos unos solo
y el primero en amarme…
Te quise tanto,
que ahora no lograría olvidarte
y tampoco compararte.
Sin olvidar todo lo vivido
que a veces me hiso fantasear,
que podía estar contigo para siempre.
No lograba un fin contigo,
siempre volvíamos a estar juntos.
Nosotros,
fuimos seres incomprendidos,
distintos a la vez.
Nos amamos con pasión,
sin temor a escondidas de la realidad
que no era nuestra.
Esa magia que sólo
provoca el primer amor…


